El Paraje Natural de la Desembocadura del Río Guadiaro, junto al puerto de Sotogrande, es uno de los enclaves más singulares del litoral gaditano por reunir junto al mar el summum del urbanismo de lujo, con uno de los espacios más vírgenes de la costa. En este espacio protegido disfrutamos de la belleza de un estuario como hábitat de gran variedad de aves, y como guardián de algunos secretos que esconde su fondo marino: fortines sumergidos, pecios y otras estructuras cuya historia podemos intuir, pero está por desvelar. Y ya en tierra firme, el vecino corredor verde del Guadalquitón ofrece una extensión natural, cuasi virgen, digna de explorar a pie.
Remar en silencio por un estuario vivo
3,5 km de ruta de ida y vuelta por el tramo final del río Guadiaro, un recorrido sencillo y tranquilo para toda la familia. Las aguas son calmadas y apenas tienen corriente, ideales para iniciarse en paddlesurf o kayak. Se accede desde un embarcadero flotante, muy cómodo. La navegación debe realizarse sin desembarcar en islas ni orillas, por tratarse de un espacio protegido. En el cielo, no es raro ver martinetes, garcetas o águilas pescadoras.
Historia militar bajo el mar y misterios por resolver
Unos 250 m de recorrido submarino por un fondo de arena donde se encuentran los restos de un búnker de la II Guerra Mundial (Fortín 32), parcialmente sepultado por la arena, la proa de un pequeño pecio moderno, y un curioso túmulo de piedras en forma de L cuya función original aún se desconoce. Todo ello rodeado de bancos de peces y con visibilidad variable según el estado del mar.
En este Semaentorno de San Roque no se ha diseñado sendero de buceo. Nuestros itinerarios subacuáticos se plantean para ser fácilmente accesibles y con fondos cercanos a la orilla lo suficientemente atractivos como para justificar el desplazamiento con equipo pesado (botella y plomos). En este caso, consideramos que las condiciones del entorno no cumplen ese criterio, por lo que hemos priorizado el snorkel como forma de exploración.
Caminar entre campo y costa por el último reducto virgen del litoral mediterráneo occidental
Aunque no hay itinerario marcado en los mapas de Senderos Marinos, merece la pena aparcar al final del Paseo del Parque y caminar hacia la zona de Guadalquitón. Allí, un entramado de playas y campo componen un recorrido libre entre pasarelas, huellas históricas y vegetación autóctona.
El entorno, conectado con el Parque Natural de los Alcornocales mediante el Corredor Verde de Guadalquitón, ofrece un espacio único donde el paisaje litoral permanece casi intacto.
Por el contrario, la propia desembocadura del Guadiaro no es transitable: está cerrada al paso por la vegetación y su alta protección ecológica.